Las huellas musicales de la Caracas “Terrenal”

Dermis Tatú
Dermis Tatú
Horacero
Horacero

Existen canciones, que con independencia de sus clones, mantienen una fuerte identidad generacional bien por su singular instrumentación, o bien sea por lo que significó para un grupo humano en particular. Lo que vemos en esta canción -de la banda Caraqueña Dermis Tatú- es una tremenda simbiosis con la Caracas de los noventa y su “terrenal” infertilidad para el rock nacional. Se trata del tema “terrenal” incluido en el famoso y único disco de la banda “La violó, la mató y la picó” (1995) [1] el cual paradójicamente fue compuesto bastante lejos de Caracas (Buenos Aires). En esta reseña no nos extenderemos en la condición totémica del talentoso Carlos Eduardo Troconis (“Cayayo”) [2]  ni en el culto que generó este disco, en la vibrante -pero seminal- cultura rockera caraqueña posterior a su precoz desaparición. Pero lo que si merece nuestra admiración, es el enorme potencial comunicacional de esta canción, su madurez musical y su personalidad de protesta ante el remoquete de “generación boba” que se tenía sobre la juventud venezolana, en la primera mitad de los noventa.

La asfixiante atmósfera de la monotonía musical y una muy undergorund vida cultural, pareciera el objetivo de denuncia de la canción, lo cual contrastaba con la Buenos Aires (la todavía Meca del Rock en español) que vio a esta banda hundir sus raíces en el subconsciente musical nacional antes que Caracas. El ritmo cuenta con un virtuosismo acústico y una simplicidad rítmica tan bien hecha, que resulta contagiante para el vivaz cabeceo del buen oyente de rock. Y aún con todos esos atributos básicos, tuvieron que hacer el vídeo de la canción (uno de los tres que haría la banda) para promocionar un album (cosa que para la época era simplemente una pérdida de dinero y recurso creativo), que años después sería motivo de tributos, rituales, reseñas y demás supercherías, de una suerte de Kurt  Cobain criollo.

El clon que hiciera más de diez años después (2006) la extinta banda de San Antonio de los Altos “Horacero” [3] resulta algo más frenético con el ritmo. Como ellos mismos la definirían: el tema es como si “vas por la bajada de Tazón (tramo de una autopista altamente peligrosa a las afueras de Caracas) sin frenos”. Sin embargo, la poca brillantez vocal opaca tan buena instrumentación, que desata todo su talento con un final acústico tan exagerado como agradable al oído. En este caso, tanto la célula madre y su (no único) clon resultaron hablando un mismo lenguaje musical, sin mucho desdoblamiento de personalidad en ambas, cosa que si ocurre con otras clones un poco más rebeldes.

Dermis Tatú – Terrenal

HoraCero – Terrenal

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